Inicio

Jorge Ballario

Psicólogo

 

 
 
 
 

 

Entrevistas

Entrevista por Radio Universidad de Córdoba.
Programa: Ruta 580
Conductor: José Luis Herrera
Productora: Magdalena Luciow
Fecha: 13/03/07
Hora: 23hs.

- Tal como lo habíamos prometido, tenemos en línea al psicólogo Jorge Ballario que nos va a hablar de la epidemia de accidentes de tránsito que está sufriendo nuestro país. ¡Buenas noches! Jorge Ballario, ¿Qué nos está ocurriendo a los argentinos con este flagelo de los accidentes viales que se está llevando tantas vidas?

¡Buenas noches! Bueno, desde una perspectiva sociológica y también psicológica, puedo decir que lo que está muy en juego acá, en los accidentes, además de los marcados déficit en infraestructura vial, en educación y, en los sistemas punitivos y de regulación del tránsito, y todo eso, me parece que hay algo más, algo fundamental, que es lo que yo denomino la "vorágine cultural". Digamos que la cultura de alguna manera se está poniendo al servicio de una especie de hipertrofia mediática, y que a su vez exacerba más aún, potenciándose entre ambas, es decir, que los medios y la cultura interactúan y se aceleran exponencialmente en esa relación, generando la "vorágine cultural" señalada, con el consecuente incremento del malestar en la población afectada. Digamos, que la gente se ACELERA, debido a la sobreestimulación y a la hiperexcitación que sufre, y también como efecto de la moderna "tabla de los mandamientos" culturales que nos impone: velocidad, productividad, competitividad, eficacia, y paradójicamente -en nuestro país- una especie de liviandad frente a las normas de tránsito; Además, a la gente se le eleva enormemente el umbral de stress en este frenético contexto cultural, agravado sobremanera con la falta casi total de controles, y por el eclipsamiento de la educación vial, si es que existe, y también, por la omnipresente hiperestimulación publicitaria, que de algún modo contribuye a la confusión general, dado el aluvión cotidiano de mensajes subliminales emitidos, con muchos de ellos contradictorios entre sí.
Los mandamientos culturales son como una voz externa y a la vez interna, de una especie de Amo, el Amo cultural, que indica lo que hay que hacer, lo que hay que saber, lo que hay que comprar, lo que hay que consumir. Entonces, todo esto, sumado a lo que dije antes, produce cierta dispersión subjetiva, el individuo se dispersa, se fragmenta, se confunde y se siente mal. "anda" mal, y justamente "andar mal", tanto real como metafóricamente, es la condición necesaria, y muchas veces suficiente, para accidentarse. La ansiedad, el malestar, las enfermedades y también los accidentes de todo tipo, no son más que síntomas, de personas que están en conflicto interno; en el caso que nos ocupa, si se escuchasen los relatos de los accidentados, podríamos comprobar que casi siempre hay relaciones para nada casuales con respecto a lo que les ocurría en los momentos, o hasta en los días previos al accidente, siempre en torno a sus cuestiones significativas, que se han puesto en juego de esa manera; además, hay individuos muy propensos a accidentarse, o sea, a expresar sintomáticamente su malestar mediante algún tipo de accidente, a veces es una manera inconsciente de cambiar algo que de otro modo no podrían. Hay ciertas cuestiones constitucionales, cuando digo constitucionales me estoy refiriendo a la sumatoria de lo biológico y lo psicológico, ambos aspectos interactúan, y es por eso que hay personas que son más predispuestas a expresar el malestar en accidentes; como otras lo expresan en estados anímicos, se deprimen por ejemplo; u otros, lo expresan en "actos fallidos" o en "actos neuróticos", estos últimos, generalmente están más supeditados a la vida de relación; y por último, muchos expresan el malestar o los conflictos en el cuerpo: se enferman, o alteran las variables orgánicas, aunque sin llegar a la enfermedad. Por eso, cada uno de nosotros tenemos algún tipo de predisposición, o varias al mismo tiempo, para expresar la parte significativa -especialmente inconsciente- de nuestra vida psíquica.


- Mucha gente se comporta con el automóvil como si tuviese un arma en las manos, parecería que busca agredir a otros con esa arma.

Digamos que el automóvil es un fetiche erótico, está relacionado simbólicamente con la masculinidad, el automóvil es un ámbito en donde muchos pueden gobernar y decidir, en ese ámbito se pueden sentir y expresar determinadas emociones, como ser libertad, ira, euforia, vértigo, pero se expresan de un modo amplificado, dado que el auto se comporta como un amplificador de esos sentimientos. Si yo me siento belicoso y golpeo algo con mi cuerpo, no es lo mismo que si lo hago con mi auto, en este caso el daño que ocasiono es mucho mayor. Lo que agrava más la cosa, es que en esta época existe un narcisismo expandido, como asimismo una frenética búsqueda de sensaciones, que también son parte de la cultura, y que contribuyen a la vorágine cultural comentada.

- ¿Porque el fenómeno castiga tanto a los jóvenes y a los adolescentes?

Bueno, los jóvenes y adolescentes tienen naturalmente menos experiencia y mayor impulsividad, una combinación de por sí peligrosa, pero además, en ellos se suman algunos ingredientes más, como por ejemplo la crisis de la familia, que hace que la "función paterna" que es la encargada de instaurar la ley, el orden y la disciplina, falle, y esto ocasiona que los chicos no posean los suficientes límites mentales, y al no tenerlos internamente, los buscan afuera, y chocan; chocan de diversas maneras con los límites que impone la realidad, chocan con otros autos, pero también chocan con la policía o con el hospital, dado que carecen de esos frenos internos que deberían ser parte de su estructura psíquica, tal como los frenos de un automóvil son parte de su equipamiento básico, y si faltan, el mismo se torna ingobernable, también los chicos sin frenos son ingobernables. Gran parte de la falla en la función paterna se debe también a la vorágine cultural señalada: debido a padres muy competitivos y absorbidos por su trabajo que no les queda tiempo para sus hijos; debido también al alejamiento del padre a causa de divorcios o separaciones conyugales; otro factor cultural es que el padre más que padre pretenda ser compañero del hijo, pero el hijo necesita un PADRE, o en todo caso alguien que cumpla con la función de ordenarlo, orientarlo y estructurarlo mentalmente. No necesariamente tiene que ser un padre, puede ser la propia madre, un hermano mayor, pero repito alguien debería encargarse de los límites del niño durante su crianza.

- Parecería que las prohibiciones en algunas personas funcionan bien, pero en otras, paradójicamente, operan como una invitación a transgredirlas.

Sí, sí… por supuesto, es que justamente lo prohibido es algo deseado en el fondo, por algo está prohibido, por algo se tiene que prohibir, porque si no fuera deseado no haría falta prohibirlo. Además, por el mero hecho de prohibirse se desea, deseamos lo que no tenemos, o lo que no podemos tener, no lo que poseemos, el deseo es básicamente desear lo que no se tiene. Generalmente cuando más enérgica es la prohibición, es porque en el fondo, conciente o inconscientemente, hay algo muy apetecible en juego, por lo tanto, en determinadas circunstancias, la transgresión, está a un paso, especialmente en los individuos con un déficit en su estructura psíquica.

- ¿La mayoría de los accidentes fatales están relacionados con errores humanos?

El año pasado en nuestro país, según cifras oficiales, los accidentes de tránsito produjeron 28 muertos y 85 heridos graves por día. Según otros estudios, del total de los accidentes, solo el 15% corresponden a fallas mecánicas, atribuyéndose el 85% restante a errores humanos. En determinadas rutas, la mitad de las víctimas, suelen ser adolescentes y jóvenes, dados los factores de riesgo adicionales que sufren, como la falta de experiencia al volante, más la ingesta de alcohol y drogas, especialmente los fines de semana.

- Casi siempre se habla de una o dos causas, pero esas serían las preponderantes, porque en realidad suele haber otras.

¡Claro! Sí…, existen muchos factores que están superpuestos y por eso hay que hablar de "poli-causalidad", digamos, si alguien choca, choca porque -por ejemplo- le fallaron los frenos, estos no funcionaron bien, pero además tuvo la negligencia de no revisarlos, otra causa está vinculada al Estado y sus organismos de control que no obligaron a ese conductor a revisar periódicamente su vehículo; además, nuestro hombre podía haber estado viajando en una ruta angosta, rota y con condiciones climáticas adversas (lluvia, niebla, etc.), y además con excesivo tráfico, en fin, como se puede ver, pueden existir una infinidad de causas interactuando y potenciándose entre sí; obviamente que cuantas más factores de riesgo haya tanto más probable son los accidentes. Una buena autopista en lugar de esa ruta angosta y rota que describí podría aliviar bastante el problema, y relativizaría casi todas las otras causas, pero si se contemplan también soluciones para el resto de la poli-causalidad, se optimizaría la prevención y se reduciría considerablemente la probabilidad de que se desarrolle la "cadena de eventos" que culmina en un accidente.
La hiperestimulación mediática y cultural propagada en la población, probablemente sea el primer eslabón en la "cadena de eventos" que conduce a los accidentes viales.

- Además de las estadísticas oficiales sobre los accidentes y sus víctimas, ¿existirá algún plan orgánico para revertir esta creciente y trágica siniestralidad vial?

Mi impresión, de un reciente congreso en el que participé sobre el tema, es que las pocas iniciativas que surgen son más bien privadas; a nivel de los municipios, o de los gobiernos provinciales, se ocupan poco y medio caóticamente, es como que no hay una orientación que venga del gobierno central; las medidas que se toman son totalmente insuficientes para atender la real magnitud del problema.

- Como psicólogo que nos puede decir sobre el "error humano" dada su tremenda relevancia en los accidentes en general.

La psicología aeronáutica, por ejemplo, corroboró que lo que denominamos "error humano" es parte indivisible de la conducta humana, y además tiene sentido para el afectado, aunque inconsciente. Parafraseando a Freud podemos decir que las "operaciones fallidas" son en realidad el resultado de la interferencia de dos intenciones diversas, una puede llamarse la perturbada, y la otra, la perturbadora, esta última suele ser inconsciente. Por supuesto, que el afectado no suele percibir esta dinámica mental y esboza toda clase de racionalizaciones para justificar lo que le pasó. A veces puede haber mala suerte o fatalidad, pero la mayoría de los accidentes se deben a factores que se podrían haber evitado.

- Frente a este tema, en otros países están mejor organizados, poseen más y mejor tecnología, infraestructura, prevención, controles y educación vial.

¡Sí… sí… por supuesto!, pero acá, en Argentina, en este momento, es un caos; tenemos un país que está de alguna manera creciendo económicamente, aunque caóticamente, con la gente bastante acelerada, ansiosa, sin saber bien para donde va. Que el país crezca, no quiere decir que la gente esté mejor; a veces ocurre al revés, es decir, el país crece, pero la gente manifiesta más síntomas que antes, dado que puede sentirse más exigida, más tensa, etc. También hay que ponderar que cuando hay crecimiento, hay más movimiento, y por lo tanto se suma un factor de riesgo adicional, en relación a los accidentes. Como vemos, son diversas cosas que se superponen, no todo es tan lineal y lógico como a veces parece. Además, hay que tener en cuenta que gran parte del crecimiento beneficia ampliamente a un sector minoritario, y no tanto a grandes capas de la población; si casi la mitad del parque automotor no cuenta con el seguro de responsabilidad civil obligatorio, ciertamente que no se puede atribuir este hecho, solo a nuestra liviandad frente a la ley; subsiste también una acentuada dificultad económica. No obstante, pienso que existe básicamente una cuestión simbólica, o sea, psicológica: la gente se halla excitada y dispersa, sin saber para dónde ir, ni cómo hacerlo, y muchos reaccionan impulsivamente, acelerando de manera vehemente sus vehículos y transgrediendo las leyes de tránsito. Por ejemplo, en cuanto a la obligación de circular por las rutas con la luces bajas encendidas de día y de noche, recién ahora, después de uno o dos años de sancionada la ley, la mayoría se dignó acatarla. Costó muchísimo trabajo generalizar esta valiosa conducta preventiva.

- Bueno, Jorge, te agradecemos tu participación en este programa, y nos tenemos que despedir.

Muchas gracias José Luis, y Buenas noches para ustedes y para la audiencia de "Ruta 580".

- Acabamos de escuchar al psicólogo Jorge Ballario, quien nos ha hablado de ciertos aspectos culturales y psicológicos relacionados con los accidentes viales.


Educacion (Vial) vs. Voragine Cultural

Por Jorge Ballario*
Con motivode haberse realizado en Rosario el “Congreso internacional Provial y de la SAIT, 2006” (1) sobre accidentes viales,entrevistamos a Jorge Ballario , psicólogo, quien presentó en dicho evento el trabajo "Educación vial vs. vorágine cultural".

- Determinadas actitudes tienen su correspondencia con representaciones que se ligan a objetos, ¿con qué representación se puede asociar al automóvil?
- En la cultura medieval, el caballo – para su poseedor – era un indicador de virilidad. Esa representación recae hoy día sobre el automóvil. Estamos inmersos en una cultura global que se deja seducir por los productos de su tecnología, que parece privilegiar entre esos fetiches eróticos al automóvil como su mejor exponente, y que lo identifica claramente con la masculinidad.
El automóvil – para muchos – es el único ámbito donde pueden gobernar y decidir; además, en él se pueden sentir y expresar determinadas emociones, como ser: libertad, ira, euforia, vértigo, y tantas otras que se pueden asociar.
Lo que agrava aún más la cosa es el narcisismo expandido y la frenética búsqueda de sensaciones que caracteriza a la cultura actual.

- ¿Qué relación se podría establecer entre límites, excitación y accidentes?
- Vivimos una época signada por “el vértigo, la velocidad y el apuro”. Constantemente surgen adolescentes y jóvenes que orillan y desafían al peligro, buscando esos límites internos que los contengan y que no poseen. Se inmiscuyen en un vértigo real producto de la velocidad o la altura, o en un vértigo imaginario obtenido a través de drogas, en un intento inconsciente, desesperado e ilusorio, de conseguir esas fronteras mentales, esos límites de los que carecen y a los que sienten como tan necesarios.
Los límites son estructurantes, lo hacen sentir a uno contenido, protegido, lo aíslan de los peligros; son como frenos mentales que se accionan automáticamente y le evitan al sujeto riesgos gratuitos e innecesarios.
La instauración de “la ley” con sus consecuentes límites mentales, está relacionada con la función paterna, con el rol del padre. Cuando hablo de la ley me refiero exclusivamente a la ley simbólica, a esa ley que es capaz de contener, tranquilizar, ordenar, señalar, determinar, delimitar los comportamientos y conductas humanas. Esa ley es producto de una legislación muy especial, una legislación simbólica que se da “generalmente” en el vínculo del padre con su hijo, y fundamentalmente en “el aspecto prohibidor y corrector” del rol paterno. Es precisamente en este punto donde podemos encontrar una apreciable relación entre “la conducta alocada y vehemente” de muchos jóvenes y “el déficit en el mencionado aspecto paterno”.
Para evitar la angustia que genera esta falta de contención, esta ausencia de límites internos, muchos adolescentes y jóvenes lo buscan inconscientemente en la realidad exterior; en esa frenética búsqueda “chocan” muchas veces con los límites que la realidad impone: la policía, las enfermedades y especialmente los accidentes, que desgraciadamente, en ocasiones suelen ser irreparables.

-¿Cómo se pueden desempeñar las campañas de educación vial frente a este imaginario instituido?
- Las campañas de educación vial, en este frenético contexto cultural – en donde la hiperexcitación mediática generada en los individuos parece responder a la lógica de la línea de montaje industrial – son groseramente eclipsadas por tal estado de cosas.
No obstante, es cierto que con educación, con obras viales y con una legislación punitiva, se pueden reducir considerablemente los accidentes de tránsito. Empero, en la medida que prosiga la hiperestimulación mediática – producto de la industria cultural y del entretenimiento –, las personas que frente a sus conflictos poseen una tendencia constitucional a accidentarse, como modo privilegiado de expresar inconscientemente su malestar, seguramente que van a encontrar la ocasión en otros ámbitos.

-¿Qué efectos producen en la subjetividad estos productos de la industria cultural y del entretenimiento?
- La astronómica cantidad de ofertas y propuestas que procuran cautivar al hombre en esta era de dispersión subjetiva, tienen como efecto paralelo fragmentar y degradar la intensidad de su deseo. Además, al querer abarcar más, forzosamente disminuye la profundidad de su mirada, trivializándose.
En las cosas en que uno no posee grandes convicciones, firmes valores, altos ideales o mucha pasión, prevalecen las expectativas, los mandamientos, o el sentido común, que el ideario social y la cultura nos tiene reservado. En cambio, frente a enérgicas convicciones o fuertes deseos personales, prevalece lo propio.
Entonces, en las condiciones culturales descriptas, se obtienen – mayoritariamente – sujetos sin la suficiente estructura mental que haga de barrera o contención a las frenéticas demandas culturales, acentuándose aún más el círculo vicioso.
Por último, y haciendo más complejo el análisis, el hombre hiperactivo ya no sería sólo el producto de la sobre-estimulación cotidiana, sino cada vez con más frecuencia sería el resultado bio-genético del género humano, que incorporaría gradualmente en sus genes esa característica.

-¿Cuáles serían los caminos donde estos productos encuentran la expresividad?
Si parafraseamos a Marshall McLuhan, y consideramos los medios como prolongaciones de facultades, potencialidades o deseos humanos, tal vez encontremos que la obsesión por la aerodinámica y el confort, que conduce a líneas cada vez más redondeadas y depuradas, sea en parte una racionalización encubridora, dado que, dichas líneas servirían tanto para el ahorro de combustible o el confort, como para evocar otras líneas, otras curvas, otras siluetas. Es entonces, en estos términos fálicos, que la posesión de un nuevo modelo de automóvil sería el equivalente sublimado de alguna otra posesión.
Las palabras que comienzan con “auto”, están tradicionalmente vinculadas a la autonomía del ser humano, de ahí que se constituya para ciertas personas en el único ámbito donde pueden tener una sensación de completud, lo que llevaría a magnificar emociones y asumir comportamientos asociados, sabemos que gran parte de los accidentes son consecuencia de la displicencia, por ejemplo, el exceso de suficiencia al manejar en estado de alcoholismo.
A veces, en los accidentes, sus protagonistas han puesto en escena – en ese acto – una identificación, o una forma de ser frente a la vida; una forma desaprensiva, incluso ante al peligro de muerte; una modalidad “inconsciente” de marchar por el mundo. Es como algo latente y que permanece al margen de lo que el individuo sabe sobre sí mismo, y que lo condiciona, más allá de las excusas, justificaciones o racionalizaciones con las que cuente.

-¿Se podría hablar de una educación eclipsada?
La cultura abarca entre otras cosas las costumbres y formas de vida de un grupo social, perteneciente a una determinada época y lugar, incluyendo además sus conocimientos generales, como asimismo el nivel científico, industrial y artístico alcanzado por sus miembros.
Sigmund Freud en el ensayo titulado “El malestar en la cultura” nos dice que “la vida, como nos es impuesta, resulta gravosa: nos trae hartos dolores, desengaños, tareas insolubles. Para soportarla, no podemos prescindir de calmantes. Los hay quizás de tres clases: poderosas distracciones, que nos hagan valuar en poco nuestra miseria; satisfacciones sustitutivas, que la reduzcan y sustancias embriagadoras que nos vuelvan insensibles a ellas.”
Según Freud hay un “malestar y frustración implícito” en toda cultura, ya que ésta no es otra cosa que “el modo en que se le impone” la vida al ser humano. En esta imposición perjudicial, aunque necesaria, la cultura es donde habría que primero distinguir, para luego poder quitar o disminuir lo perjudicial “evitable”.
La “cultura”, al ubicarse al servicio de los medios masivos de comunicación, como modo privilegiado de nutrir la hipertrofia mediática, se transforma en “vorágine cultural”, incrementando el malestar de la población afectada.
Estar informado, parece ser una de las obsesiones de estos tiempos, ¿de qué, y para qué? El culto a la información, es esencialmente un culto que promueve el Amo.
“El discurso del Amo es una cierta forma de coartada, mientras uno se ocupa de eso, no se ocupa de otra cosa…”,dice Lacan en el Seminario 18.
El hombre occidental está perdiéndose en sus tentáculos mediáticos, no pudiendo encontrarse a sí mismo. Está amalgamado con sus medios tecnológicos. Estos ocupan el lugar del Amo que condiciona al sujeto.
Además, si la mayoría de los habitantes del globo tuviesen su automóvil se pondría en evidencia lo insostenible de tal situación, dada la imposibilidad de circular, por más autopistas que construyésemos. Los accidentes viales también están relacionados con el tamaño del parque automotor.

- ¿Es lícito hablar de accidentes o habría que decir accidentados?
Según recientes experimentos científicos, el cerebro de un individuo se da cuenta de muchísimas más cosas de lo que la conciencia del mismo le muestra o le sugiere instantáneamente. Con posterioridad, dirige la atención de esa persona sobre las cuestiones vinculadas a su interés o expectativas.
Sin embargo, en ocasiones, y debido a conflictos intra-psíquicos o bloqueos afectivos, el cerebro, en forma relativamente autónoma, podría sustraerse de la percepción, de elementos fundamentales, y de ese modo acarrearle al afectado algún tipo de percance.
En otras palabras: el registro mental inconsciente es muy vasto, pero lo percibido por la conciencia es forzosamente mucho más acotado y mucho menos azaroso de lo que con frecuencia se cree.
La mirada, la escucha, como así también otros sentidos, pueden ser orientados en función de lo que “el cerebro dictamine” o en función de una lógica mental que permanece oculta, velada, para el sujeto siniestrado. Podría calificarse como un auto-sabotaje, pero inconsciente, por ende, sin intencionalidad ni responsabilidad por parte de la persona.
Habría que ver al momento del accidente por qué vericuetos mentales deambula esa especie de intencionalidad inconsciente descripta; y que nosotros los psicoanalistas denominamos “sujeto del inconsciente”. Una especie de “otro yo” en la persona, pero con deseo, intencionalidad y autonomía inconscientes; que desde las profundidades psíquicas determina o condiciona la conducta del afectado, y que en ocasiones no alerta ni acude en ayuda de ese cuerpo, que se encuentra “ciego y sordo” en el instante previo al percance.
En la aeronáutica, por ejemplo, se corroboró que lo que se denomina “error humano” es parte indivisible de la conducta humana, y además tiene sentido para el afectado, aunque inconsciente. Freud, nos dice al respecto que “las operaciones fallidas son resultado de la interferencia de dos intenciones diversas, de las que una puede llamarse la perturbada, y la otra, la perturbadora.”
Por lo tanto, un gran porcentaje de los errores del piloto en vuelo son psicológicos, y están relacionados con los rasgos de la personalidad, con las habilidades para enfrentarse a las situaciones de peligro y con la capacidad de adaptación al medio aeronáutico. Conforme a estos argumentos, la psicología de la aviación instauró ciertos requerimientos en el perfil psicológico de los aspirantes a esta profesión. De tal modo, se reduce la probabilidad de que se desarrolle la “cadena de eventos” que culmina en un accidente de aviación. El diseño de la tecnología es otra excelente oportunidad para prevenir las graves consecuencias del “factor humano”.

- ¿Cómo se tramita la por usted denominada simbiosis máquina-sujeto?
- En el caso de los adolescentes, muchos de ellos al comenzar a conducir sienten que este hecho les otorga un poder desconocido hasta el presente. Experimentan una sobrestimación de la propia capacidad y un reducido control de sus impulsos. Por todo esto es que sufren una peligrosa inclinación a los excesos en general, y al exceso de velocidad en particular.
Complementariamente, los estudiosos mencionan a la causa psicológica como causa principal de los accidentes, a una “crisis de cambio” inconsciente, vinculada a los cambios concretos que el sujeto está enfrentando o por enfrentar: matrimonio, divorcio, pérdidas, nuevo trabajo, final de estudios o de etapas vitales, u otros. Si se escuchan los relatos de los accidentados, se descubren ciertas relaciones para nada casuales entre las circunstancias vitales del accidentado y su percance. El individuo que está inmerso en un “conflicto interno”, sin la posibilidad de poder expresarlo a través de la palabra, puede encontrar en los peligros cotidianos la ocasión para actuarlo simbólicamente (al conflicto) en forma de un accidente. Es decir, que la “colisión” o el accidente, podría no ser otra cosa que la expresión de la “colisión interna”, entre los aspectos conflictivos del sujeto, que hallarían en esa peligrosa circunstancia (interna y externa) una manera de expresar y descargar las emociones implicadas. Las personas que por constitución poseen esa trágica tendencia, cuando se encuentran viviendo algún tipo de conflicto o presión psicológica, podrían acercarse peligrosa e inconscientemente a los escenarios de la fatalidad, mediante las conductas de riesgo. Pero cuando un individuo comienza a ver todo lo que hay de él, involucrado en la mala o buena suerte, se sitúa en excelentes condiciones para modificar lo que creía inmodificable. En la medida en que haya más conciencia de lo que sucede a nivel mental, los caminos de la expresividad, estarán más relacionados con la palabra y las conductas conscientes, y menos con lo siniestro.


(1) Provial: "Productos viales" / SAIT: "Servicio de apoyo a la investigación tecnológica"

jballario@coyspu.com.ar

http://www.psi-elotro.com.ar/notas/2006/06_11_nov/educacion_vial_vs_voragine_cultural.html


Entrevista en Librosenred.com

1. ¿Recuerda cuál fue el primer libro que leyó? Y de los últimos que leyó, ¿cuál es el que más recuerda?

Mis primeros recuerdos literarios se remontan a uno de los libros que había en la biblioteca de mis padres, de Julio Cortázar, un libro de cuentos. También a una enciclopedia del espacio llamada Cíclope, que disfruté mucho. Entre los últimos libros que leí podría citar a Un psicoanalista en el diván, de Juan David Nasio.

2. ¿De qué personaje de papel se enamoró?

En mi niñez y adolescencia leía muchas historietas, como por ejemplo Superman o Locuras de Isidoro. Por esa época, esos eran los personajes que me fascinaban.

3. ¿Qué libro elegiría como lectura obligatoria para la etapa de la adolescencia?

Zen en el arte de escribir, de Ray Bradbury.

4. ¿Novela o cuento?

A veces la decisión depende del nivel de ansiedad, cuando estoy de ese modo me inclino por lo breve, como ser un cuento o una novela corta.

5. Ud. escribe ¿una disciplinada cantidad cada día o cuándo y cuánto disponga la inspiración?

De las dos formas. En un primer tiempo trato de capturar las ideas u ocurrencias, es decir, el producto de la inspiración; por lo tanto, este tiempo es más bien espontáneo y no hay mucha planificación posible, solo medios para registrar el acontecer mental: lápiz y papel, o grabador. En un "disciplinado" segundo tiempo, distribuido en determinadas horas de la semana, me apresto a pulir, elaborar, desarrollar y articular temáticamente la materia prima surgida en aquel primer tiempo creativo.

6. Mientras escribe, ¿la compañía de la música o la concentración del silencio? ¿Ventana a la calle o habitación en el más absoluto aislamiento?

Prefiero el silencio, y si es absoluto mejor, aunque lo que trato de eliminar obsesivamente es el alboroto disonante; en cambio, los ruidos que son constantes -como por ejemplo un murmullo de fondo-, no me molestan tanto. Para evitar la desconcentración que me producen los ruidos molestos uso tapones para los oídos, o algún sonido armónico que los tape como por ejemplo la música. En cuanto al lugar para escribir, aunque parezca un contrasentido, me gusta que tenga ventanas a la calle.

7. A la hora de sentarse a escribir, ¿la eficacia de la computadora o la proximidad del papel y la lapicera?

En los momentos de inspiración lo más adecuado para escribir suele ser el papel y la lapicera, y el desarrollo posterior lo hago con la computadora.

8. ¿Como qué autor o autora le gustaría escribir?

Me gusta el ensayo, y me parece que en este género literario, más que en otros, hay que separar la capacidad literaria del autor, del tema tratado. No obstante, un ensayista que me gusta es Marshall McLuhan.

9. La literatura y la escritura, ¿por qué y para qué las incluyó en su vida?

Porque ambas son una excelente e interesante forma de expandir las fronteras mentales, tanto imaginarias como intelectuales.


Jorge Ballario es el autor de Las ventanas del deseo. Un recorrido por nuestro paisaje interior. Este ensayo explora, desde la perspectiva psicoanalítica, las motivaciones de la conducta humana. No obstante la complejidad del tema, el autor logra exponerlo de un modo accesible para todos y ofrecer una lectura amena e y por demás interesante.

http://www.librosenred.com/Boletines/Boletin29/boletin29.htm


Ballario presenta su último libro

Una ventana al deseo

Jorge Ballario, psicólogo y psicoanalista, reside en Marcos Juárez, donde realiza su práctica profesional y ensayística. Allí también presentará su libro Las ventanas del deseo.

El psicólogo y psicoanalista Jorge Ballario explicó a Rosario/12 que se ha dedicado a la escritura porque "descubrí que es una excelente e interesante forma de expandir las fronteras mentales, tanto imaginarias como intelectuales". El autor menciona que su libro anterior se llama Las imágenes ideales y que "estas imágenes están relacionadas con el formidable poder tecnológico, con la masa de información y conocimiento -técnico y psicológico- disponibles y con el tremendo alcance de los medios masivos de comunicación".
Para Ballario, estas variables "se potencian entre sí, posibilitando un gran nivel de estilización, depuración e idealización en la producción de imágenes".
El psicólogo sostiene además que "las 'imágenes ideales' son las capaces de general 'idealizaciones imaginarias y simbólicas', elevando las apetencias superyoicas de los individuos expuestos, con el consecuente malestar que esto acarrea, debido a la ampliación de la brecha entre el nivel de sus deseos y la realidad". Y agrega que "la 'ideología visual' es la surgida en consonancia con dicha proliferación estética, con el abuso en idealización; en suma, con las omnipresentes 'imágenes ideales'. Imágenes estas que, al estimular en demasía la capacidad humana infinita de desear, promueven -por contraste- la opacidad del proyecto personal, con su concomitante frustración y depresión subjetiva, o en contrapartida, desencadenan un intento desesperado, ilusorio y ultracompetitivo de revertir la situación".

- ¿Cuál es la intencionalidad de este nuevo libro, el objetivo?

- Este libro, cuyo título es Las ventanas del deseo, trata sobre la subjetividad humana, procura rescatarla, iluminándola y jerarquizándola. A lo largo de la obra procuraremos (con los lectores) entrever al motor fundamental de la conducta humana, que es básicamente inconsciente y lo denominamos "deseo". Para ilustrar los mecanismos vinculados al deseo, me valgo de varios recursos, desde las herramientas que nos aporta la psicología hasta las analogías entre el funcionamiento del programa informático Windows y el de una mente humana -especialmente en lo que respecta a los procesos más lógicos y racionales-. Me orienta en la elaboración de dichas analogías la siguiente hipótesis: "La fascinación por la informática no es otra cosa que la fascinación por nuestros propios procesos mentales -cuya excelencia y sutileza es tal que casi no podemos contemplarlos-, proyectados en los medios tecnológicos".

- ¿Qué ecos ha recibido sobre su nuevo libro?

- Por el hecho de haberlo publicado en un sitio de Internet, en: Librosenred.com, el libro tuvo difusión global. Es una satisfacción para mí recibir cartas de lectores de varios países. Además, en el marco de la campaña de publicidad, se distribuyeron muchos ejemplares por diversos e importantes medios de comunicación y bibliotecas del país. Hasta ahora hemos registrado abundantes comentarios, principalmente en diarios y revistas, como así también en muchas radios de Buenos Aires y en Internet.

- ¿Qué relación hay entre su actividad profesional y la temática que aborda en el libro?

- Tanto en mi actividad clínica como literaria, procuro hacerles ver a las personas (dentro de la forma y de los límites propios de cada actividad) los perjuicios que les acarrea el acatar o adoptar acríticamente un discurso. Todo discurso busca hacer lazo social y forzosamente es un recorte, una caricatura de lo real. El discurso científico se encarga de sustraerle una parte fundamental de la verdad a la gente.

(Publicada en "Página/12", sección "Rosario/12", el 11/12/2003)


Jorge Ballario

Es psicólogo, psicoanalista y técnico universitario en dinámicas grupales. Participó de numerosos cursos y seminarios, y asistió a congresos nacionales e internacionales. Colabora con el diario Página/12 y con el periódico El Otro, ambos de Buenos Aires, el sitio de Internet Psicoactiva.com y con diversos medios gráficos de Córdoba, donde reside. Su anterior libro es Las imágenes ideales. Actualmente ejerce su profesión en consultorio privado y es miembro del equipo técnico del Centro de Asistencia a la Persona en Crisis.

Jorge Ballario presenta su libro Las ventanas del deseo (Un intenso recorrido por nuestro paisaje interior), editado por Libros en Red.

¿Cuándo comenzó a escribir?. ¿Por qué escribe?

Comencé a escribir en forma liviana y espontánea alrededor de los 20 años, y de manera sistemática a los 40 años. La mayoría de lo que escribí, lo materialicé en los últimos años, luego de los 40.

Escribo porque descubrí que es una excelente e interesante forma de expandir las fronteras mentales, tanto imaginarias como intelectuales.

¿Realiza algún Taller Literario?. ¿O realizó algún Taller?

En estos tiempos no estoy realizando ningún taller. Hace algunos años realicé dos talleres, de aproximadamente un año cada uno de ellos. El último fue el que más me gustó, funcionaba en Rosario y lo dirigía Ana Maria Tomasini. De ambas experiencias literarias recolecté valiosos aprendizajes.

¿De qué se trata "Las ventanas del deseo"?

Este libro trata sobre la subjetividad humana, procura rescatarla, iluminándola y jerarquizándola. A lo largo de la obra procuraremos (con los lectores), entrever al motor fundamental de la conducta humana, que es básicamente inconsciente y lo denominamos "deseo". Para ilustrar los mecanismos vinculados al deseo, me valgo de varios recursos, desde las herramientas que nos aporta la psicología, hasta la comparación entre el funcionamiento del programa informático Windows y el de una mente humana. Me orienta en este punto, la siguiente hipótesis: "la fascinación por la informática no es otra cosa que la fascinación por nuestros propios procesos mentales -cuya excelencia y sutileza es tal que casi no podemos contemplarlos-, proyectados en los medios tecnológicos".

¿Cómo y cuándo decidió editarlo?

Decidí editarlo en el momento en que lo escrito comenzó a ser bastante, y además, lo pude ir articulando en una totalidad temática, en forma coherente.

¿De quién fue la idea de la tapa?. ¿Quién la diseñó?

Tanto la idea como el diseño fue de Patricio Olivera, que es el diseñador gráfico de la editorial del libro (LibrosEnRed.com). Yo había tenido una idea para la tapa, pero por razones de tiempo no la pude materializar. No obstante, la que en definitiva prevaleció me gusta mucho.

http://www.lapuertaazul.com.ar/entrevistas/jorge.htm

Para comunicarte con el autor, escribile a: jab53@arnet.com.ar

El libro se puede adquirir en: http://www.librosenred.com