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Entrevistas
Entrevista por Radio Universidad
de Córdoba.
Programa: Ruta 580
Conductor: José Luis Herrera
Productora: Magdalena Luciow
Fecha: 13/03/07
Hora: 23hs.
- Tal como lo habíamos prometido, tenemos
en línea al psicólogo Jorge Ballario
que nos va a hablar de la epidemia de accidentes
de tránsito que está sufriendo nuestro
país. ¡Buenas noches! Jorge Ballario,
¿Qué nos está ocurriendo
a los argentinos con este flagelo de los accidentes
viales que se está llevando tantas vidas?
¡Buenas noches! Bueno, desde una perspectiva
sociológica y también psicológica,
puedo decir que lo que está muy en juego
acá, en los accidentes, además de
los marcados déficit en infraestructura
vial, en educación y, en los sistemas punitivos
y de regulación del tránsito, y
todo eso, me parece que hay algo más, algo
fundamental, que es lo que yo denomino la "vorágine
cultural". Digamos que la cultura de alguna
manera se está poniendo al servicio de
una especie de hipertrofia mediática, y
que a su vez exacerba más aún, potenciándose
entre ambas, es decir, que los medios y la cultura
interactúan y se aceleran exponencialmente
en esa relación, generando la "vorágine
cultural" señalada, con el consecuente
incremento del malestar en la población
afectada. Digamos, que la gente se ACELERA, debido
a la sobreestimulación y a la hiperexcitación
que sufre, y también como efecto de la
moderna "tabla de los mandamientos"
culturales que nos impone: velocidad, productividad,
competitividad, eficacia, y paradójicamente
-en nuestro país- una especie de liviandad
frente a las normas de tránsito; Además,
a la gente se le eleva enormemente el umbral de
stress en este frenético contexto cultural,
agravado sobremanera con la falta casi total de
controles, y por el eclipsamiento de la educación
vial, si es que existe, y también, por
la omnipresente hiperestimulación publicitaria,
que de algún modo contribuye a la confusión
general, dado el aluvión cotidiano de mensajes
subliminales emitidos, con muchos de ellos contradictorios
entre sí.
Los mandamientos culturales son como una voz externa
y a la vez interna, de una especie de Amo, el
Amo cultural, que indica lo que hay que hacer,
lo que hay que saber, lo que hay que comprar,
lo que hay que consumir. Entonces, todo esto,
sumado a lo que dije antes, produce cierta dispersión
subjetiva, el individuo se dispersa, se fragmenta,
se confunde y se siente mal. "anda"
mal, y justamente "andar mal", tanto
real como metafóricamente, es la condición
necesaria, y muchas veces suficiente, para accidentarse.
La ansiedad, el malestar, las enfermedades y también
los accidentes de todo tipo, no son más
que síntomas, de personas que están
en conflicto interno; en el caso que nos ocupa,
si se escuchasen los relatos de los accidentados,
podríamos comprobar que casi siempre hay
relaciones para nada casuales con respecto a lo
que les ocurría en los momentos, o hasta
en los días previos al accidente, siempre
en torno a sus cuestiones significativas, que
se han puesto en juego de esa manera; además,
hay individuos muy propensos a accidentarse, o
sea, a expresar sintomáticamente su malestar
mediante algún tipo de accidente, a veces
es una manera inconsciente de cambiar algo que
de otro modo no podrían. Hay ciertas cuestiones
constitucionales, cuando digo constitucionales
me estoy refiriendo a la sumatoria de lo biológico
y lo psicológico, ambos aspectos interactúan,
y es por eso que hay personas que son más
predispuestas a expresar el malestar en accidentes;
como otras lo expresan en estados anímicos,
se deprimen por ejemplo; u otros, lo expresan
en "actos fallidos" o en "actos
neuróticos", estos últimos,
generalmente están más supeditados
a la vida de relación; y por último,
muchos expresan el malestar o los conflictos en
el cuerpo: se enferman, o alteran las variables
orgánicas, aunque sin llegar a la enfermedad.
Por eso, cada uno de nosotros tenemos algún
tipo de predisposición, o varias al mismo
tiempo, para expresar la parte significativa -especialmente
inconsciente- de nuestra vida psíquica.
- Mucha gente se comporta con el automóvil
como si tuviese un arma en las manos, parecería
que busca agredir a otros con esa arma.
Digamos que el automóvil es un fetiche
erótico, está relacionado simbólicamente
con la masculinidad, el automóvil es un
ámbito en donde muchos pueden gobernar
y decidir, en ese ámbito se pueden sentir
y expresar determinadas emociones, como ser libertad,
ira, euforia, vértigo, pero se expresan
de un modo amplificado, dado que el auto se comporta
como un amplificador de esos sentimientos. Si
yo me siento belicoso y golpeo algo con mi cuerpo,
no es lo mismo que si lo hago con mi auto, en
este caso el daño que ocasiono es mucho
mayor. Lo que agrava más la cosa, es que
en esta época existe un narcisismo expandido,
como asimismo una frenética búsqueda
de sensaciones, que también son parte de
la cultura, y que contribuyen a la vorágine
cultural comentada.
- ¿Porque el fenómeno castiga
tanto a los jóvenes y a los adolescentes?
Bueno, los jóvenes y adolescentes tienen
naturalmente menos experiencia y mayor impulsividad,
una combinación de por sí peligrosa,
pero además, en ellos se suman algunos
ingredientes más, como por ejemplo la crisis
de la familia, que hace que la "función
paterna" que es la encargada de instaurar
la ley, el orden y la disciplina, falle, y esto
ocasiona que los chicos no posean los suficientes
límites mentales, y al no tenerlos internamente,
los buscan afuera, y chocan; chocan de diversas
maneras con los límites que impone la realidad,
chocan con otros autos, pero también chocan
con la policía o con el hospital, dado
que carecen de esos frenos internos que deberían
ser parte de su estructura psíquica, tal
como los frenos de un automóvil son parte
de su equipamiento básico, y si faltan,
el mismo se torna ingobernable, también
los chicos sin frenos son ingobernables. Gran
parte de la falla en la función paterna
se debe también a la vorágine cultural
señalada: debido a padres muy competitivos
y absorbidos por su trabajo que no les queda tiempo
para sus hijos; debido también al alejamiento
del padre a causa de divorcios o separaciones
conyugales; otro factor cultural es que el padre
más que padre pretenda ser compañero
del hijo, pero el hijo necesita un PADRE, o en
todo caso alguien que cumpla con la función
de ordenarlo, orientarlo y estructurarlo mentalmente.
No necesariamente tiene que ser un padre, puede
ser la propia madre, un hermano mayor, pero repito
alguien debería encargarse de los límites
del niño durante su crianza.
- Parecería que las prohibiciones en
algunas personas funcionan bien, pero en otras,
paradójicamente, operan como una invitación
a transgredirlas.
Sí, sí… por supuesto, es que justamente
lo prohibido es algo deseado en el fondo, por
algo está prohibido, por algo se tiene
que prohibir, porque si no fuera deseado no haría
falta prohibirlo. Además, por el mero hecho
de prohibirse se desea, deseamos lo que no tenemos,
o lo que no podemos tener, no lo que poseemos,
el deseo es básicamente desear lo que no
se tiene. Generalmente cuando más enérgica
es la prohibición, es porque en el fondo,
conciente o inconscientemente, hay algo muy apetecible
en juego, por lo tanto, en determinadas circunstancias,
la transgresión, está a un paso,
especialmente en los individuos con un déficit
en su estructura psíquica.
- ¿La mayoría de los accidentes
fatales están relacionados con errores
humanos?
El año pasado en nuestro país,
según cifras oficiales, los accidentes
de tránsito produjeron 28 muertos y 85
heridos graves por día. Según otros
estudios, del total de los accidentes, solo el
15% corresponden a fallas mecánicas, atribuyéndose
el 85% restante a errores humanos. En determinadas
rutas, la mitad de las víctimas, suelen
ser adolescentes y jóvenes, dados los factores
de riesgo adicionales que sufren, como la falta
de experiencia al volante, más la ingesta
de alcohol y drogas, especialmente los fines de
semana.
- Casi siempre se habla de una o dos causas,
pero esas serían las preponderantes, porque
en realidad suele haber otras.
¡Claro! Sí…, existen muchos factores
que están superpuestos y por eso hay que
hablar de "poli-causalidad", digamos,
si alguien choca, choca porque -por ejemplo- le
fallaron los frenos, estos no funcionaron bien,
pero además tuvo la negligencia de no revisarlos,
otra causa está vinculada al Estado y sus
organismos de control que no obligaron a ese conductor
a revisar periódicamente su vehículo;
además, nuestro hombre podía haber
estado viajando en una ruta angosta, rota y con
condiciones climáticas adversas (lluvia,
niebla, etc.), y además con excesivo tráfico,
en fin, como se puede ver, pueden existir una
infinidad de causas interactuando y potenciándose
entre sí; obviamente que cuantas más
factores de riesgo haya tanto más probable
son los accidentes. Una buena autopista en lugar
de esa ruta angosta y rota que describí
podría aliviar bastante el problema, y
relativizaría casi todas las otras causas,
pero si se contemplan también soluciones
para el resto de la poli-causalidad, se optimizaría
la prevención y se reduciría considerablemente
la probabilidad de que se desarrolle la "cadena
de eventos" que culmina en un accidente.
La hiperestimulación mediática y
cultural propagada en la población, probablemente
sea el primer eslabón en la "cadena
de eventos" que conduce a los accidentes
viales.
- Además de las estadísticas
oficiales sobre los accidentes y sus víctimas,
¿existirá algún plan orgánico
para revertir esta creciente y trágica
siniestralidad vial?
Mi impresión, de un reciente congreso
en el que participé sobre el tema, es que
las pocas iniciativas que surgen son más
bien privadas; a nivel de los municipios, o de
los gobiernos provinciales, se ocupan poco y medio
caóticamente, es como que no hay una orientación
que venga del gobierno central; las medidas que
se toman son totalmente insuficientes para atender
la real magnitud del problema.
- Como psicólogo que nos puede decir
sobre el "error humano" dada su tremenda
relevancia en los accidentes en general.
La psicología aeronáutica, por
ejemplo, corroboró que lo que denominamos
"error humano" es parte indivisible
de la conducta humana, y además tiene sentido
para el afectado, aunque inconsciente. Parafraseando
a Freud podemos decir que las "operaciones
fallidas" son en realidad el resultado de
la interferencia de dos intenciones diversas,
una puede llamarse la perturbada, y la otra, la
perturbadora, esta última suele ser inconsciente.
Por supuesto, que el afectado no suele percibir
esta dinámica mental y esboza toda clase
de racionalizaciones para justificar lo que le
pasó. A veces puede haber mala suerte o
fatalidad, pero la mayoría de los accidentes
se deben a factores que se podrían haber
evitado.
- Frente a este tema, en otros países
están mejor organizados, poseen más
y mejor tecnología, infraestructura, prevención,
controles y educación vial.
¡Sí… sí… por supuesto!, pero
acá, en Argentina, en este momento, es
un caos; tenemos un país que está
de alguna manera creciendo económicamente,
aunque caóticamente, con la gente bastante
acelerada, ansiosa, sin saber bien para donde
va. Que el país crezca, no quiere decir
que la gente esté mejor; a veces ocurre
al revés, es decir, el país crece,
pero la gente manifiesta más síntomas
que antes, dado que puede sentirse más
exigida, más tensa, etc. También
hay que ponderar que cuando hay crecimiento, hay
más movimiento, y por lo tanto se suma
un factor de riesgo adicional, en relación
a los accidentes. Como vemos, son diversas cosas
que se superponen, no todo es tan lineal y lógico
como a veces parece. Además, hay que tener
en cuenta que gran parte del crecimiento beneficia
ampliamente a un sector minoritario, y no tanto
a grandes capas de la población; si casi
la mitad del parque automotor no cuenta con el
seguro de responsabilidad civil obligatorio, ciertamente
que no se puede atribuir este hecho, solo a nuestra
liviandad frente a la ley; subsiste también
una acentuada dificultad económica. No
obstante, pienso que existe básicamente
una cuestión simbólica, o sea, psicológica:
la gente se halla excitada y dispersa, sin saber
para dónde ir, ni cómo hacerlo,
y muchos reaccionan impulsivamente, acelerando
de manera vehemente sus vehículos y transgrediendo
las leyes de tránsito. Por ejemplo, en
cuanto a la obligación de circular por
las rutas con la luces bajas encendidas de día
y de noche, recién ahora, después
de uno o dos años de sancionada la ley,
la mayoría se dignó acatarla. Costó
muchísimo trabajo generalizar esta valiosa
conducta preventiva.
- Bueno, Jorge, te agradecemos tu participación
en este programa, y nos tenemos que despedir.
Muchas gracias José Luis, y Buenas noches
para ustedes y para la audiencia de "Ruta
580".
- Acabamos de escuchar al psicólogo
Jorge Ballario, quien nos ha hablado de ciertos
aspectos culturales y psicológicos relacionados
con los accidentes viales.
Educacion
(Vial) vs. Voragine Cultural
Por Jorge Ballario*
Con motivode haberse realizado en Rosario el
“Congreso internacional Provial y de la SAIT,
2006” (1) sobre accidentes viales,entrevistamos
a Jorge Ballario , psicólogo, quien
presentó en dicho evento el trabajo "Educación
vial vs. vorágine cultural".
- Determinadas actitudes tienen su correspondencia
con representaciones que se ligan a objetos, ¿con
qué representación se puede asociar
al automóvil?
- En la cultura medieval, el caballo – para su
poseedor – era un indicador de virilidad. Esa
representación recae hoy día sobre
el automóvil. Estamos inmersos en una cultura
global que se deja seducir por los productos de
su tecnología, que parece privilegiar entre
esos fetiches eróticos al automóvil
como su mejor exponente, y que lo identifica claramente
con la masculinidad.
El automóvil – para muchos – es el único
ámbito donde pueden gobernar y decidir;
además, en él se pueden sentir y
expresar determinadas emociones, como ser: libertad,
ira, euforia, vértigo, y tantas otras que
se pueden asociar.
Lo que agrava aún más la cosa es
el narcisismo expandido y la frenética
búsqueda de sensaciones que caracteriza
a la cultura actual.
- ¿Qué relación se podría
establecer entre límites, excitación
y accidentes?
- Vivimos una época signada por “el vértigo,
la velocidad y el apuro”. Constantemente surgen
adolescentes y jóvenes que orillan y desafían
al peligro, buscando esos límites internos
que los contengan y que no poseen. Se inmiscuyen
en un vértigo real producto de la velocidad
o la altura, o en un vértigo imaginario
obtenido a través de drogas, en un intento
inconsciente, desesperado e ilusorio, de conseguir
esas fronteras mentales, esos límites de
los que carecen y a los que sienten como tan necesarios.
Los límites son estructurantes, lo hacen
sentir a uno contenido, protegido, lo aíslan
de los peligros; son como frenos mentales que
se accionan automáticamente y le evitan
al sujeto riesgos gratuitos e innecesarios.
La instauración de “la ley” con sus consecuentes
límites mentales, está relacionada
con la función paterna, con el rol del
padre. Cuando hablo de la ley me refiero exclusivamente
a la ley simbólica, a esa ley que es capaz
de contener, tranquilizar, ordenar, señalar,
determinar, delimitar los comportamientos y conductas
humanas. Esa ley es producto de una legislación
muy especial, una legislación simbólica
que se da “generalmente” en el vínculo
del padre con su hijo, y fundamentalmente en “el
aspecto prohibidor y corrector” del rol paterno.
Es precisamente en este punto donde podemos encontrar
una apreciable relación entre “la conducta
alocada y vehemente” de muchos jóvenes
y “el déficit en el mencionado aspecto
paterno”.
Para evitar la angustia que genera esta falta
de contención, esta ausencia de límites
internos, muchos adolescentes y jóvenes
lo buscan inconscientemente en la realidad exterior;
en esa frenética búsqueda “chocan”
muchas veces con los límites que la realidad
impone: la policía, las enfermedades y
especialmente los accidentes, que desgraciadamente,
en ocasiones suelen ser irreparables.
-¿Cómo se pueden desempeñar
las campañas de educación vial frente
a este imaginario instituido?
- Las campañas de educación vial,
en este frenético contexto cultural – en
donde la hiperexcitación mediática
generada en los individuos parece responder a
la lógica de la línea de montaje
industrial – son groseramente eclipsadas por tal
estado de cosas.
No obstante, es cierto que con educación,
con obras viales y con una legislación
punitiva, se pueden reducir considerablemente
los accidentes de tránsito. Empero, en
la medida que prosiga la hiperestimulación
mediática – producto de la industria cultural
y del entretenimiento –, las personas que frente
a sus conflictos poseen una tendencia constitucional
a accidentarse, como modo privilegiado de expresar
inconscientemente su malestar, seguramente que
van a encontrar la ocasión en otros ámbitos.
-¿Qué efectos producen en la
subjetividad estos productos de la industria cultural
y del entretenimiento?
- La astronómica cantidad de ofertas y
propuestas que procuran cautivar al hombre en
esta era de dispersión subjetiva, tienen
como efecto paralelo fragmentar y degradar la
intensidad de su deseo. Además, al querer
abarcar más, forzosamente disminuye la
profundidad de su mirada, trivializándose.
En las cosas en que uno no posee grandes convicciones,
firmes valores, altos ideales o mucha pasión,
prevalecen las expectativas, los mandamientos,
o el sentido común, que el ideario social
y la cultura nos tiene reservado. En cambio, frente
a enérgicas convicciones o fuertes deseos
personales, prevalece lo propio.
Entonces, en las condiciones culturales descriptas,
se obtienen – mayoritariamente – sujetos sin la
suficiente estructura mental que haga de barrera
o contención a las frenéticas demandas
culturales, acentuándose aún más
el círculo vicioso.
Por último, y haciendo más complejo
el análisis, el hombre hiperactivo ya no
sería sólo el producto de la sobre-estimulación
cotidiana, sino cada vez con más frecuencia
sería el resultado bio-genético
del género humano, que incorporaría
gradualmente en sus genes esa característica.
-¿Cuáles serían los caminos
donde estos productos encuentran la expresividad?
Si parafraseamos a Marshall McLuhan, y consideramos
los medios como prolongaciones de facultades,
potencialidades o deseos humanos, tal vez encontremos
que la obsesión por la aerodinámica
y el confort, que conduce a líneas cada
vez más redondeadas y depuradas, sea en
parte una racionalización encubridora,
dado que, dichas líneas servirían
tanto para el ahorro de combustible o el confort,
como para evocar otras líneas, otras curvas,
otras siluetas. Es entonces, en estos términos
fálicos, que la posesión de un nuevo
modelo de automóvil sería el equivalente
sublimado de alguna otra posesión.
Las palabras que comienzan con “auto”, están
tradicionalmente vinculadas a la autonomía
del ser humano, de ahí que se constituya
para ciertas personas en el único ámbito
donde pueden tener una sensación de completud,
lo que llevaría a magnificar emociones
y asumir comportamientos asociados, sabemos que
gran parte de los accidentes son consecuencia
de la displicencia, por ejemplo, el exceso de
suficiencia al manejar en estado de alcoholismo.
A veces, en los accidentes, sus protagonistas
han puesto en escena – en ese acto – una identificación,
o una forma de ser frente a la vida; una forma
desaprensiva, incluso ante al peligro de muerte;
una modalidad “inconsciente” de marchar por el
mundo. Es como algo latente y que permanece al
margen de lo que el individuo sabe sobre sí
mismo, y que lo condiciona, más allá
de las excusas, justificaciones o racionalizaciones
con las que cuente.
-¿Se podría hablar de una educación
eclipsada?
La cultura abarca entre otras cosas las costumbres
y formas de vida de un grupo social, perteneciente
a una determinada época y lugar, incluyendo
además sus conocimientos generales, como
asimismo el nivel científico, industrial
y artístico alcanzado por sus miembros.
Sigmund Freud en el ensayo titulado “El malestar
en la cultura” nos dice que “la vida, como nos
es impuesta, resulta gravosa: nos trae hartos
dolores, desengaños, tareas insolubles.
Para soportarla, no podemos prescindir de calmantes.
Los hay quizás de tres clases: poderosas
distracciones, que nos hagan valuar en poco nuestra
miseria; satisfacciones sustitutivas, que la reduzcan
y sustancias embriagadoras que nos vuelvan insensibles
a ellas.”
Según Freud hay un “malestar y frustración
implícito” en toda cultura, ya que ésta
no es otra cosa que “el modo en que se le impone”
la vida al ser humano. En esta imposición
perjudicial, aunque necesaria, la cultura es donde
habría que primero distinguir, para luego
poder quitar o disminuir lo perjudicial “evitable”.
La “cultura”, al ubicarse al servicio de los medios
masivos de comunicación, como modo privilegiado
de nutrir la hipertrofia mediática, se
transforma en “vorágine cultural”, incrementando
el malestar de la población afectada.
Estar informado, parece ser una de las obsesiones
de estos tiempos, ¿de qué, y para
qué? El culto a la información,
es esencialmente un culto que promueve el Amo.
“El discurso del Amo es una cierta forma de coartada,
mientras uno se ocupa de eso, no se ocupa de otra
cosa…”,dice Lacan en el Seminario 18.
El hombre occidental está perdiéndose
en sus tentáculos mediáticos, no
pudiendo encontrarse a sí mismo. Está
amalgamado con sus medios tecnológicos.
Estos ocupan el lugar del Amo que condiciona al
sujeto.
Además, si la mayoría de los habitantes
del globo tuviesen su automóvil se pondría
en evidencia lo insostenible de tal situación,
dada la imposibilidad de circular, por más
autopistas que construyésemos. Los accidentes
viales también están relacionados
con el tamaño del parque automotor.
- ¿Es lícito hablar de accidentes
o habría que decir accidentados?
Según recientes experimentos científicos,
el cerebro de un individuo se da cuenta de muchísimas
más cosas de lo que la conciencia del mismo
le muestra o le sugiere instantáneamente.
Con posterioridad, dirige la atención de
esa persona sobre las cuestiones vinculadas a
su interés o expectativas.
Sin embargo, en ocasiones, y debido a conflictos
intra-psíquicos o bloqueos afectivos, el
cerebro, en forma relativamente autónoma,
podría sustraerse de la percepción,
de elementos fundamentales, y de ese modo acarrearle
al afectado algún tipo de percance.
En otras palabras: el registro mental inconsciente
es muy vasto, pero lo percibido por la conciencia
es forzosamente mucho más acotado y mucho
menos azaroso de lo que con frecuencia se cree.
La mirada, la escucha, como así también
otros sentidos, pueden ser orientados en función
de lo que “el cerebro dictamine” o en función
de una lógica mental que permanece oculta,
velada, para el sujeto siniestrado. Podría
calificarse como un auto-sabotaje, pero inconsciente,
por ende, sin intencionalidad ni responsabilidad
por parte de la persona.
Habría que ver al momento del accidente
por qué vericuetos mentales deambula esa
especie de intencionalidad inconsciente descripta;
y que nosotros los psicoanalistas denominamos
“sujeto del inconsciente”. Una especie de “otro
yo” en la persona, pero con deseo, intencionalidad
y autonomía inconscientes; que desde las
profundidades psíquicas determina o condiciona
la conducta del afectado, y que en ocasiones no
alerta ni acude en ayuda de ese cuerpo, que se
encuentra “ciego y sordo” en el instante previo
al percance.
En la aeronáutica, por ejemplo, se corroboró
que lo que se denomina “error humano” es parte
indivisible de la conducta humana, y además
tiene sentido para el afectado, aunque inconsciente.
Freud, nos dice al respecto que “las operaciones
fallidas son resultado de la interferencia de
dos intenciones diversas, de las que una puede
llamarse la perturbada, y la otra, la perturbadora.”
Por lo tanto, un gran porcentaje de los errores
del piloto en vuelo son psicológicos, y
están relacionados con los rasgos de la
personalidad, con las habilidades para enfrentarse
a las situaciones de peligro y con la capacidad
de adaptación al medio aeronáutico.
Conforme a estos argumentos, la psicología
de la aviación instauró ciertos
requerimientos en el perfil psicológico
de los aspirantes a esta profesión. De
tal modo, se reduce la probabilidad de que se
desarrolle la “cadena de eventos” que culmina
en un accidente de aviación. El diseño
de la tecnología es otra excelente oportunidad
para prevenir las graves consecuencias del “factor
humano”.
- ¿Cómo se tramita la por usted
denominada simbiosis máquina-sujeto?
- En el caso de los adolescentes, muchos de ellos
al comenzar a conducir sienten que este hecho
les otorga un poder desconocido hasta el presente.
Experimentan una sobrestimación de la propia
capacidad y un reducido control de sus impulsos.
Por todo esto es que sufren una peligrosa inclinación
a los excesos en general, y al exceso de velocidad
en particular.
Complementariamente, los estudiosos mencionan
a la causa psicológica como causa principal
de los accidentes, a una “crisis de cambio” inconsciente,
vinculada a los cambios concretos que el sujeto
está enfrentando o por enfrentar: matrimonio,
divorcio, pérdidas, nuevo trabajo, final
de estudios o de etapas vitales, u otros. Si se
escuchan los relatos de los accidentados, se descubren
ciertas relaciones para nada casuales entre las
circunstancias vitales del accidentado y su percance.
El individuo que está inmerso en un “conflicto
interno”, sin la posibilidad de poder expresarlo
a través de la palabra, puede encontrar
en los peligros cotidianos la ocasión para
actuarlo simbólicamente (al conflicto)
en forma de un accidente. Es decir, que la “colisión”
o el accidente, podría no ser otra cosa
que la expresión de la “colisión
interna”, entre los aspectos conflictivos del
sujeto, que hallarían en esa peligrosa
circunstancia (interna y externa) una manera de
expresar y descargar las emociones implicadas.
Las personas que por constitución poseen
esa trágica tendencia, cuando se encuentran
viviendo algún tipo de conflicto o presión
psicológica, podrían acercarse peligrosa
e inconscientemente a los escenarios de la fatalidad,
mediante las conductas de riesgo. Pero cuando
un individuo comienza a ver todo lo que hay de
él, involucrado en la mala o buena suerte,
se sitúa en excelentes condiciones para
modificar lo que creía inmodificable. En
la medida en que haya más conciencia de
lo que sucede a nivel mental, los caminos de la
expresividad, estarán más relacionados
con la palabra y las conductas conscientes, y
menos con lo siniestro.
(1) Provial: "Productos viales" / SAIT:
"Servicio de apoyo a la investigación
tecnológica"
jballario@coyspu.com.ar
http://www.psi-elotro.com.ar/notas/2006/06_11_nov/educacion_vial_vs_voragine_cultural.html
Entrevista en Librosenred.com
1. ¿Recuerda cuál fue el primer
libro que leyó? Y de los últimos
que leyó, ¿cuál es el que
más recuerda?
Mis primeros recuerdos literarios se remontan
a uno de los libros que había en la biblioteca
de mis padres, de Julio Cortázar, un libro
de cuentos. También a una enciclopedia
del espacio llamada Cíclope, que disfruté
mucho. Entre los últimos libros que leí
podría citar a Un psicoanalista en el diván,
de Juan David Nasio.
2. ¿De qué personaje de papel se
enamoró?
En mi niñez y adolescencia leía
muchas historietas, como por ejemplo Superman
o Locuras de Isidoro. Por esa época, esos
eran los personajes que me fascinaban.
3. ¿Qué libro elegiría como
lectura obligatoria para la etapa de la adolescencia?
Zen en el arte de escribir, de Ray Bradbury.
4. ¿Novela o cuento?
A veces la decisión depende del nivel
de ansiedad, cuando estoy de ese modo me inclino
por lo breve, como ser un cuento o una novela
corta.
5. Ud. escribe ¿una disciplinada cantidad
cada día o cuándo y cuánto
disponga la inspiración?
De las dos formas. En un primer tiempo trato
de capturar las ideas u ocurrencias, es decir,
el producto de la inspiración; por lo tanto,
este tiempo es más bien espontáneo
y no hay mucha planificación posible, solo
medios para registrar el acontecer mental: lápiz
y papel, o grabador. En un "disciplinado"
segundo tiempo, distribuido en determinadas horas
de la semana, me apresto a pulir, elaborar, desarrollar
y articular temáticamente la materia prima
surgida en aquel primer tiempo creativo.
6. Mientras escribe, ¿la compañía
de la música o la concentración
del silencio? ¿Ventana a la calle o habitación
en el más absoluto aislamiento?
Prefiero el silencio, y si es absoluto mejor,
aunque lo que trato de eliminar obsesivamente
es el alboroto disonante; en cambio, los ruidos
que son constantes -como por ejemplo un murmullo
de fondo-, no me molestan tanto. Para evitar la
desconcentración que me producen los ruidos
molestos uso tapones para los oídos, o
algún sonido armónico que los tape
como por ejemplo la música. En cuanto al
lugar para escribir, aunque parezca un contrasentido,
me gusta que tenga ventanas a la calle.
7. A la hora de sentarse a escribir, ¿la
eficacia de la computadora o la proximidad del
papel y la lapicera?
En los momentos de inspiración lo más
adecuado para escribir suele ser el papel y la
lapicera, y el desarrollo posterior lo hago con
la computadora.
8. ¿Como qué autor o autora le
gustaría escribir?
Me gusta el ensayo, y me parece que en este género
literario, más que en otros, hay que separar
la capacidad literaria del autor, del tema tratado.
No obstante, un ensayista que me gusta es Marshall
McLuhan.
9. La literatura y la escritura, ¿por
qué y para qué las incluyó
en su vida?
Porque ambas son una excelente e interesante
forma de expandir las fronteras mentales, tanto
imaginarias como intelectuales.
Jorge Ballario es el autor de Las ventanas del
deseo. Un recorrido por nuestro paisaje interior.
Este ensayo explora, desde la perspectiva psicoanalítica,
las motivaciones de la conducta humana. No obstante
la complejidad del tema, el autor logra exponerlo
de un modo accesible para todos y ofrecer una
lectura amena e y por demás interesante.
http://www.librosenred.com/Boletines/Boletin29/boletin29.htm
Ballario presenta su último libro
Una ventana al deseo
Jorge Ballario, psicólogo y psicoanalista,
reside en Marcos Juárez, donde realiza
su práctica profesional y ensayística.
Allí también presentará su
libro Las ventanas del deseo.
El psicólogo y psicoanalista Jorge Ballario
explicó a Rosario/12 que se ha dedicado
a la escritura porque "descubrí que
es una excelente e interesante forma de expandir
las fronteras mentales, tanto imaginarias como
intelectuales". El autor menciona que su
libro anterior se llama Las imágenes ideales
y que "estas imágenes están
relacionadas con el formidable poder tecnológico,
con la masa de información y conocimiento
-técnico y psicológico- disponibles
y con el tremendo alcance de los medios masivos
de comunicación".
Para Ballario, estas variables "se potencian
entre sí, posibilitando un gran nivel de
estilización, depuración e idealización
en la producción de imágenes".
El psicólogo sostiene además que
"las 'imágenes ideales' son las capaces
de general 'idealizaciones imaginarias y simbólicas',
elevando las apetencias superyoicas de los individuos
expuestos, con el consecuente malestar que esto
acarrea, debido a la ampliación de la brecha
entre el nivel de sus deseos y la realidad".
Y agrega que "la 'ideología visual'
es la surgida en consonancia con dicha proliferación
estética, con el abuso en idealización;
en suma, con las omnipresentes 'imágenes
ideales'. Imágenes estas que, al estimular
en demasía la capacidad humana infinita
de desear, promueven -por contraste- la opacidad
del proyecto personal, con su concomitante frustración
y depresión subjetiva, o en contrapartida,
desencadenan un intento desesperado, ilusorio
y ultracompetitivo de revertir la situación".
- ¿Cuál es la intencionalidad de
este nuevo libro, el objetivo?
- Este libro, cuyo título es Las ventanas
del deseo, trata sobre la subjetividad humana,
procura rescatarla, iluminándola y jerarquizándola.
A lo largo de la obra procuraremos (con los lectores)
entrever al motor fundamental de la conducta humana,
que es básicamente inconsciente y lo denominamos
"deseo". Para ilustrar los mecanismos
vinculados al deseo, me valgo de varios recursos,
desde las herramientas que nos aporta la psicología
hasta las analogías entre el funcionamiento
del programa informático Windows y el de
una mente humana -especialmente en lo que respecta
a los procesos más lógicos y racionales-.
Me orienta en la elaboración de dichas
analogías la siguiente hipótesis:
"La fascinación por la informática
no es otra cosa que la fascinación por
nuestros propios procesos mentales -cuya excelencia
y sutileza es tal que casi no podemos contemplarlos-,
proyectados en los medios tecnológicos".
- ¿Qué ecos ha recibido sobre su
nuevo libro?
- Por el hecho de haberlo publicado en un sitio
de Internet, en: Librosenred.com, el libro tuvo
difusión global. Es una satisfacción
para mí recibir cartas de lectores de varios
países. Además, en el marco de la
campaña de publicidad, se distribuyeron
muchos ejemplares por diversos e importantes medios
de comunicación y bibliotecas del país.
Hasta ahora hemos registrado abundantes comentarios,
principalmente en diarios y revistas, como así
también en muchas radios de Buenos Aires
y en Internet.
- ¿Qué relación hay entre
su actividad profesional y la temática
que aborda en el libro?
- Tanto en mi actividad clínica como literaria,
procuro hacerles ver a las personas (dentro de
la forma y de los límites propios de cada
actividad) los perjuicios que les acarrea el acatar
o adoptar acríticamente un discurso. Todo
discurso busca hacer lazo social y forzosamente
es un recorte, una caricatura de lo real. El discurso
científico se encarga de sustraerle una
parte fundamental de la verdad a la gente.
(Publicada en "Página/12", sección
"Rosario/12", el 11/12/2003)
Jorge Ballario
Es psicólogo, psicoanalista y técnico
universitario en dinámicas grupales. Participó
de numerosos cursos y seminarios, y asistió
a congresos nacionales e internacionales. Colabora
con el diario Página/12 y con el periódico
El Otro, ambos de Buenos Aires, el sitio de Internet
Psicoactiva.com y con diversos medios gráficos
de Córdoba, donde reside. Su anterior libro
es Las imágenes ideales. Actualmente ejerce
su profesión en consultorio privado y es
miembro del equipo técnico del Centro de
Asistencia a la Persona en Crisis.
Jorge Ballario presenta su libro Las ventanas
del deseo (Un intenso recorrido por nuestro paisaje
interior), editado por Libros en Red.
¿Cuándo comenzó a escribir?.
¿Por qué escribe?
Comencé a escribir en forma liviana y
espontánea alrededor de los 20 años,
y de manera sistemática a los 40 años.
La mayoría de lo que escribí, lo
materialicé en los últimos años,
luego de los 40.
Escribo porque descubrí que es una excelente
e interesante forma de expandir las fronteras
mentales, tanto imaginarias como intelectuales.
¿Realiza algún Taller Literario?.
¿O realizó algún Taller?
En estos tiempos no estoy realizando ningún
taller. Hace algunos años realicé
dos talleres, de aproximadamente un año
cada uno de ellos. El último fue el que
más me gustó, funcionaba en Rosario
y lo dirigía Ana Maria Tomasini. De ambas
experiencias literarias recolecté valiosos
aprendizajes.
¿De qué se trata "Las ventanas
del deseo"?
Este libro trata sobre la subjetividad humana,
procura rescatarla, iluminándola y jerarquizándola.
A lo largo de la obra procuraremos (con los lectores),
entrever al motor fundamental de la conducta humana,
que es básicamente inconsciente y lo denominamos
"deseo". Para ilustrar los mecanismos
vinculados al deseo, me valgo de varios recursos,
desde las herramientas que nos aporta la psicología,
hasta la comparación entre el funcionamiento
del programa informático Windows y el de
una mente humana. Me orienta en este punto, la
siguiente hipótesis: "la fascinación
por la informática no es otra cosa que
la fascinación por nuestros propios procesos
mentales -cuya excelencia y sutileza es tal que
casi no podemos contemplarlos-, proyectados en
los medios tecnológicos".
¿Cómo y cuándo decidió
editarlo?
Decidí editarlo en el momento en que lo
escrito comenzó a ser bastante, y además,
lo pude ir articulando en una totalidad temática,
en forma coherente.
¿De quién fue la idea de la tapa?.
¿Quién la diseñó?
Tanto la idea como el diseño fue de Patricio
Olivera, que es el diseñador gráfico
de la editorial del libro (LibrosEnRed.com). Yo
había tenido una idea para la tapa, pero
por razones de tiempo no la pude materializar.
No obstante, la que en definitiva prevaleció
me gusta mucho.
http://www.lapuertaazul.com.ar/entrevistas/jorge.htm
Para comunicarte con el autor, escribile a:
jab53@arnet.com.ar
El libro se puede adquirir en: http://www.librosenred.com
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