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Libros
Libro:
"Mente y Pantalla. El pensamiento mágico
en la computadora"
Fragmento:
Las herramientas humanas
Tratar de comparar la dinámica mental
humana con las programaciones informáticas
"Windows", a algunas personas puede
parecerles un reduccionismo burdo y hasta ofensivo.
En
tal caso, debo aclararles, que todo aprendizaje
es siempre un reduccionismo, al abstraer o separar
necesariamente los elementos que componen el objeto
de estudio, como una vía apropiada hacia
la comprensión del mismo.
Son innumerables las facetas humanas tanto individuales
como psico-culturales existentes. Es justamente
por ser extremadamente compleja la realidad humana,
que nos habilita a usar una vasta red de analogías
o metáforas para tornarla un poco más
accesible.
El software informático, además
de su utilidad práctica y habitual conocida,
se presta en este caso para representar visualmente
una pequeña porción de la actividad
mental, la más lógica y racional,
vinculada a los procesos conscientes. Si bien
como es obvio, estas analogías no agotan
-ni mucho menos- a la fantástica e intrincada
producción mental, pueden acudir muy oportunamente
como apoyo visual para todas aquellas personas
que libre de prejuicios así lo requieran.
Para intervenir en el contenido del ordenador,
son imprescindibles los controles externos (teclado,
mouse), y los internos o virtuales (herramientas,
iconos, programas, etc.). No respetar estos mediadores
y pretender ingresar a lo real de la pantalla
para modificar lo que se ve, es absurdo; equivalente
a si quisiésemos -en el terreno humano-
no reconocer las reglas y el lenguaje, para intervenir
sobre lo real del mundo y la vida. De hecho que
esta posibilidad existe para el sujeto, pero solo
en la esfera de la ilegalidad o la patología
mental.
Prosiguiendo con esta línea reflexiva,
podemos agregar que, el soporte material o hardware
informático es equiparable al cerebro humano
con su vasta red neuronal, y de la misma manera,
el contenido de la máquina o software (programas
e información), lo es respecto al mundo
psicológico humano (emociones, experiencias,
recuerdos, fantasía, etc.).
Es decir, lo psicológico es el "contenido"
del soporte neuronal o cerebro, dado que al igual
que una PC que sin su contenido se halla vacía
no pudiendo efectuar ninguna operación.
Un cerebro vacío sería un cerebro
sin vivencias, sin aprendizajes, sin conducta,
en suma sin psicología, a la espera de
que algo comience a inscribirse allí.
Las ventanitas de la "minimización"
de archivos, son equiparables a los aspectos parciales
del hombre no desarrollados o negados, postergados
o reprimidos, que esperan ser incorporados resueltamente
a su conducta, o que simplemente están
allí hasta que una circunstancia favorable,
o una necesidad en ese sentido, los rescaten mediante
un clic mental.
Solemos cambiar pero dentro del repertorio que
el programa mental nos tolera, ya que para determinar
"cambios verdaderos", -esos que el programa
actual no permite- es necesario interpelar y modificar
a dicho programa.
En cuanto a las modificaciones mentales o de la
conducta. El Psicoanálisis y las psicoterapias,
constituirían algo equivalente -metafóricamente
hablando- a las herramientas de Windows para las
intervenciones en la PC.
Prosiguiendo con nuestras metaforizaciones, al
link o vínculo informático podríamos
equipararlo con la "asociación mental",
la que nos conectaría con los diversos
recuerdos, sentimientos, emociones o conductas
pertinentes, que en términos computacionales
serían equivalentes a programas o archivos,
con sus conexiones y ampliaciones correspondientes.
La diferencia radical entre la actividad mental
y la artificial es que en esta última no
hay movilidad significante, es decir, nos hallamos
aquí en el reino del signo, en donde cada
icono tiene un significado unívoco. En
cambio, en el pensamiento humano, la significación
en torno al significante puede variar infinidad
de veces, de acuerdo a la posición que
ocupe cada uno de ellos con respecto a los demás.
Si le sacamos agua a una pileta, el aire ocupará
su lugar; de modo similar los conflictos inconscientes
de un sujeto, sustraídos de su conciencia,
dejan un lugar vacante que puede ser ocupado por
los síntomas neuróticos (entendidos
como un modo de expresión simbólica
de aquellos asuntos inconscientes), como así
también, por racionalizaciones encubridoras.
Hoy se vacían las mentes de los individuos,
dado que se minimizan los diversos aspectos mentales
al anclarse en la multiplicidad de objetos tecno-científicos,
ampliando, de ese modo, el vacío existencial
subjetivo, base del malestar. A dicho vacío,
en contrapartida, se procuraría llenarlo
de incontables y sintomáticas maneras,
como ser, adicciones de todo tipo, o peligrosas
y hasta fanáticas creencias que suelen
colonizar mentalmente a los individuos afectados.
Contratapa:
Es un original y lúcido estudio
sobre nuestros recursos mentales latentes en relación
con las herramientas informáticas, en tanto
potencialidades que esperan ser activadas para
que procuremos obtener lo deseado.
Si la PC fascina tanto, es paradójicamente
por su defectuosidad. Veamos: el hecho de que
se noten los procesos, que se vean y vislumbren
todos sus aspectos parciales: las ventanas, las
indicaciones, los programas, las señalizaciones,
los íconos, las instrucciones, etc., todo
eso hace a la fascinación. Por consiguiente,
la computadora nos deslumbra precisamente por
su inferioridad, dado que en ella se pone en evidencia
todo lo que en la mente humana no se nota. En
efecto, no podemos fascinarnos de nuestra propia
mente, justamente por su escasa visualización,
o sea, por su excelencia. De manera irónica,
la imperfección de la computadora facilita
la seducción, al posibilitar la visualización
proyectiva en su pantalla, de lo mentalmente invisible.
El libro se puede adquirir en: http://www.librosenred.com
Libro:
"Las Imágenes Ideales. Una presencia
inquietante en torno al malestar contemporáneo"
Fragmento:
Límites, accidentes y frustración
Vivimos una época signada por el "vértigo,
la velocidad y el apuro". Constantemente
surgen adolescentes y jóvenes que orillan
y desafían al peligro, buscando esos límites
internos que los contengan y que no poseen. Se
inmiscuyen en un vértigo real producto
de la velocidad o la altura, o un vértigo
imaginario obtenido a través de drogas,
en un intento inconsciente, desesperado e ilusorio
de conseguir esas fronteras mentales, esos límites
de los que carecen y a los que sienten como tan
necesarios.
Los límites son estructurantes, lo hacen
sentir a uno contenido, protegido, lo aislan de
los peligros; son como frenos mentales que se
accionan automáticamente y le evitan al
sujeto riesgos gratuitos e innecesarios.
La instauración de "la ley" con
sus consecuentes límites mentales, está
relacionada con la función paterna, con
el rol del padre. Cuando hablo de la ley me refiero
exclusivamente a la ley mental, ley simbólica;
a esa ley que es capaz de contener, tranquilizar,
ordenar, señalar, determinar, "delimitar"
los comportamientos y conductas humanas. Esa ley
es producto de una legislación muy especial,
una legislación simbólica que se
da generalmente en el vínculo del padre
con su hijo, y fundamentalmente en el aspecto
prohibidor y corrector del rol paterno. Es precisamente
en este punto donde podemos encontrar una apreciable
relación entre la conducta alocada y vehemente
de muchos jóvenes y el déficit en
el mencionado aspecto paterno.
Para evitar la angustia que genera esta falta
de contención, esta ausencia de límites
internos, muchos adolescentes y jóvenes
los buscan inconscientemente en la realidad exterior;
en esa frenética búsqueda "chocan"
muchas veces con los límites que la realidad
impone: la policía, las enfermedades y
especialmente "los accidentes", que
desgraciadamente, en ocasiones suelen ser irreparables.
Son bastantes las variables que determinan esa
falla en la función del padre, y están
estrechamente vinculadas al estilo de vida actual,
pero hay una que me parece preponderante: "la
escasez de tiempo", y me resulta tan sustancial
por dos motivos:
1. expresa mejor que ninguna la forma de vida
moderna;
2. tiene una importante afinidad con el déficit
paterno cuestionado, ya que al haber menos tiempo
para el trato entre padre e hijo el trato se tiñe
más de compañerismo que de autoridad
y respeto. Y a la luz de las actuales circunstancias
(drogadicción, violencia, accidentes) redescubrimos
con dolor, que el padre debe ser "más
padre" que compañero de su hijo.
La falta de límites, la exacerbación
de los ideales mentales y la frustración,
al combinarse, producen un verdadero "cóctel
explosivo" para gran parte de los jóvenes
y no tan jóvenes. Este cóctel se
manifiesta fundamentalmente en "los síntomas
sociales": drogadicción, delincuencia,
accidentes, enfermedades, etc., los que al mismo
tiempo, son un genuino termómetro del malestar
reinante en la sociedad.
El malestar y sus síntomas se da no sólo
en países como la Argentina, sino, además
en las naciones más ricas de la tierra.
El bienestar o el malestar psicológicos
son sensaciones subjetivas, vinculadas más
a las proporciones e intensidades de las variables
intervinientes en el cóctel explosivo descripto,
que al ingreso monetario de la población
afectada.
Sigmund Freud, en uno de sus ensayos, titulado
"El malestar en la cultura" nos dice:
La vida, como nos es impuesta, resulta gravosa:
nos trae hartos dolores, desengaños, tareas
insolubles. Para soportarla, no podemos prescindir
de calmantes... Los hay quizás de tres
clases: poderosas distracciones, que nos hagan
valuar en poco nuestra miseria; satisfacciones
sustitutivas, que la reduzcan y sustancias embriagadoras
que nos vuelvan insensibles a ellas.
Según Freud hay un malestar y frustración
implícito en toda cultura, ya que ésta,
no es otra cosa que el modo en que se le impone
la vida al ser humano. En esta imposición
perjudicial, aunque necesaria, (la cultura) es
donde habría que, primero distinguir, para
luego poder quitar o disminuir lo perjudicial
"evitable" (por ejemplo las imágenes
ideales), de lo perjudicial "inevitable"
(la cultura propiamente dicha).
Es en esta cultura de las idealizaciones, el deseo,
la insatisfacción; en donde se produce
un círculo vicioso, difícil de romper:
concordantemente al crecimiento del malestar,
la gente busca calmantes y la TV los ofrece, en
forma de "distracciones y entretenimientos",
pero es precisamente allí donde proliferan
las "embriagadoras y cautivantes" imágenes
ideales publicitarias y no publicitarias que cierran
el círculo.
Contratapa:
Imágenes e ideales, anzuelos permanentes
que convocan al hombre, manejado y dócil,
indefenso y deslumbrado, a un embudo interminable
en el cual se precipita, a un camino sin más
salida que el rebote de un espejo infinito, perfeccionado
por la cruel maquinaria del hombre globalizado
de nuestro tiempo.
Tema actual, candente y omnipresente, que el autor
no sólo observa, describe y critica con
agudeza en un texto polémico, sino que
también plantea propuestas creativas al
deseo del hombre.
El libro se puede adquirir en: http://www.psi-elotro.com.ar
Libro:
"Las Ventanas del Deseo. Un intenso recorrido
por nuestro paisaje interior"
Fragmento:
El sentido del mundo
Una porción considerable de las cuestiones
relacionadas con el deseo, el desarrollo personal
y el éxito, no tienen casi relación
con lo genético, ya que la influencia de
esto, es inversamente proporcional al grado de
complejidad de la vida. En los microorganismos
y en los vegetales la influencia es máxima;
en el reino animal es menor, y en el hombre menos
aún; al punto tal, que prácticamente
"no existiría" para con casi
todas las cuestiones fundamentales del desarrollo
humano.
A grandes rasgos, la supuesta estabilidad perceptual
del mundo que nos rodea, no es más que
una convención cultural, es decir, un consenso
en el sentido y la significación aprendida
sobre los hechos y las cosas que componen ese
mundo. Desde esta perspectiva, las otras visiones
subculturales posibles, son opciones con menos
consenso, y de esta manera podemos proseguir fragmentando
la realidad admisible hasta llegar al reino de
la creatividad u originalidad de cada ser humano
en particular.
Si llevaramos estas elucubraciones al extremo,
podríamos graficarlas del siguiente modo:
un recién nacido solo percibe de modo totalmente
rudimentario y precario: "formas, movimientos,
ruidos y la gama de colores", no hay todavía
en él ninguna significación, ningún
sentido, ninguna palabra, ninguna vivencia que
pueda darle idea de lo que ve y siente. Es a partir
de su interacción con ese esquema básico
externo, como va a ir configurándosele
gradualmente el sentido de su mundo.
El bebé, por esos días, a una forma
recortada en el espacio que emite ciertos sonidos
y se mueve de determinada manera, y está
íntimamente ligada a casi todas sus experiencias
de satisfacción, aprenderá a reconocerla
y balbuceará su primer vocablo para llamarla:
"ma - má". Y es así como
de a poco, en un largo y complejo proceso de aprendizaje
irá adquiriendo las destrezas, capacidades
y saberes del futuro adulto. Toda esa fenomenal
complejidad adquirida se instalará y residirá
sólo en su mente, dado que afuera continuará
existiendo lo de siempre, sólo: "formas,
movimientos, ruidos y colores". Por ende,
el sentido del mundo que lo rodea persistirá
siendo una proyección de su película
interna, una proyección de su historia
con sus aprendizajes, sentimientos, deseos y expectativas,
sobre la elemental pantalla externa -descripta-
del bebé, como asimismo del adulto.
No siempre el valor coincide con el poder de influencia,
o determinante, dado que por ejemplo, el inconsciente
humano cotiza poco hoy día en el mercado,
frente a la genética, las píldoras
u otro tipo de terapias sofisticadas. Sin embargo,
probablemente no haya determinación mayor
sobre la conducta humana, que las que les generan
a los sujetos sus cuestiones mentales inconscientes.
Dado el conocimiento de la totalidad del genoma
humano, tal vez en un futuro próximo, el
"cruzamiento de esa información"
entre sí, como así también,
entre ésta y la generada por las investigaciones
estadísticas sobre la influencia de cada
gen en el comportamiento humano, den como resultado
-por descarte- un bastión "irreductible",
seguramente mayoritario, correspondiente a la
relación del sujeto con lo simbólico,
es decir, a la esfera psico-cultural de la vida
humana.
Contratapa:
Las ventanas del deseo está dirigido al
lector común. Apunta a rescatar la subjetividad
humana y, principalmente, el sentido vital, es
decir, la fuerza singular que nos conduce por
el mundo. Al motor fundamental de la conducta
del individuo, que es básicamente inconsciente,
lo denominamos "deseo". A lo largo del
recorrido propuesto, intentaremos entreverlo.
Este libro es una invitación a recorrer
nuestra subjetividad. Para ilustrar este pasaje
utilizaremos una serie de recursos: desde herramientas
que nos aporta la psicología hasta la comparación
entre el funcionamiento del programa Windows y
el de una mente humana. Precisamente, la fascinación
por la informática no es otra cosa que
la fascinación por nuestros propios procesos
mentales -cuya excelencia y sutileza es tal que
casi no podemos contemprlarlos-, proyectados en
los medios tecnológicos.
El libro se puede adquirir en: http://www.librosenred.com
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