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Jorge Ballario

Psicólogo

 
 
 
 

 

Libros

Libro: "Mente y Pantalla. El pensamiento mágico en la computadora"

Fragmento:

Las herramientas humanas

Tratar de comparar la dinámica mental humana con las programaciones informáticas "Windows", a algunas personas puede parecerles un reduccionismo burdo y hasta ofensivo. En tal caso, debo aclararles, que todo aprendizaje es siempre un reduccionismo, al abstraer o separar necesariamente los elementos que componen el objeto de estudio, como una vía apropiada hacia la comprensión del mismo.
Son innumerables las facetas humanas tanto individuales como psico-culturales existentes. Es justamente por ser extremadamente compleja la realidad humana, que nos habilita a usar una vasta red de analogías o metáforas para tornarla un poco más accesible.
El software informático, además de su utilidad práctica y habitual conocida, se presta en este caso para representar visualmente una pequeña porción de la actividad mental, la más lógica y racional, vinculada a los procesos conscientes. Si bien como es obvio, estas analogías no agotan -ni mucho menos- a la fantástica e intrincada producción mental, pueden acudir muy oportunamente como apoyo visual para todas aquellas personas que libre de prejuicios así lo requieran.
Para intervenir en el contenido del ordenador, son imprescindibles los controles externos (teclado, mouse), y los internos o virtuales (herramientas, iconos, programas, etc.). No respetar estos mediadores y pretender ingresar a lo real de la pantalla para modificar lo que se ve, es absurdo; equivalente a si quisiésemos -en el terreno humano- no reconocer las reglas y el lenguaje, para intervenir sobre lo real del mundo y la vida. De hecho que esta posibilidad existe para el sujeto, pero solo en la esfera de la ilegalidad o la patología mental.
Prosiguiendo con esta línea reflexiva, podemos agregar que, el soporte material o hardware informático es equiparable al cerebro humano con su vasta red neuronal, y de la misma manera, el contenido de la máquina o software (programas e información), lo es respecto al mundo psicológico humano (emociones, experiencias, recuerdos, fantasía, etc.).
Es decir, lo psicológico es el "contenido" del soporte neuronal o cerebro, dado que al igual que una PC que sin su contenido se halla vacía no pudiendo efectuar ninguna operación. Un cerebro vacío sería un cerebro sin vivencias, sin aprendizajes, sin conducta, en suma sin psicología, a la espera de que algo comience a inscribirse allí.
Las ventanitas de la "minimización" de archivos, son equiparables a los aspectos parciales del hombre no desarrollados o negados, postergados o reprimidos, que esperan ser incorporados resueltamente a su conducta, o que simplemente están allí hasta que una circunstancia favorable, o una necesidad en ese sentido, los rescaten mediante un clic mental.
Solemos cambiar pero dentro del repertorio que el programa mental nos tolera, ya que para determinar "cambios verdaderos", -esos que el programa actual no permite- es necesario interpelar y modificar a dicho programa.
En cuanto a las modificaciones mentales o de la conducta. El Psicoanálisis y las psicoterapias, constituirían algo equivalente -metafóricamente hablando- a las herramientas de Windows para las intervenciones en la PC.
Prosiguiendo con nuestras metaforizaciones, al link o vínculo informático podríamos equipararlo con la "asociación mental", la que nos conectaría con los diversos recuerdos, sentimientos, emociones o conductas pertinentes, que en términos computacionales serían equivalentes a programas o archivos, con sus conexiones y ampliaciones correspondientes.
La diferencia radical entre la actividad mental y la artificial es que en esta última no hay movilidad significante, es decir, nos hallamos aquí en el reino del signo, en donde cada icono tiene un significado unívoco. En cambio, en el pensamiento humano, la significación en torno al significante puede variar infinidad de veces, de acuerdo a la posición que ocupe cada uno de ellos con respecto a los demás.
Si le sacamos agua a una pileta, el aire ocupará su lugar; de modo similar los conflictos inconscientes de un sujeto, sustraídos de su conciencia, dejan un lugar vacante que puede ser ocupado por los síntomas neuróticos (entendidos como un modo de expresión simbólica de aquellos asuntos inconscientes), como así también, por racionalizaciones encubridoras.
Hoy se vacían las mentes de los individuos, dado que se minimizan los diversos aspectos mentales al anclarse en la multiplicidad de objetos tecno-científicos, ampliando, de ese modo, el vacío existencial subjetivo, base del malestar. A dicho vacío, en contrapartida, se procuraría llenarlo de incontables y sintomáticas maneras, como ser, adicciones de todo tipo, o peligrosas y hasta fanáticas creencias que suelen colonizar mentalmente a los individuos afectados.

Contratapa:

Es un original y lúcido estudio sobre nuestros recursos mentales latentes en relación con las herramientas informáticas, en tanto potencialidades que esperan ser activadas para que procuremos obtener lo deseado.
Si la PC fascina tanto, es paradójicamente por su defectuosidad. Veamos: el hecho de que se noten los procesos, que se vean y vislumbren todos sus aspectos parciales: las ventanas, las indicaciones, los programas, las señalizaciones, los íconos, las instrucciones, etc., todo eso hace a la fascinación. Por consiguiente, la computadora nos deslumbra precisamente por su inferioridad, dado que en ella se pone en evidencia todo lo que en la mente humana no se nota. En efecto, no podemos fascinarnos de nuestra propia mente, justamente por su escasa visualización, o sea, por su excelencia. De manera irónica, la imperfección de la computadora facilita la seducción, al posibilitar la visualización proyectiva en su pantalla, de lo mentalmente invisible.

El libro se puede adquirir en: http://www.librosenred.com


Libro: "Las Imágenes Ideales. Una presencia inquietante en torno al malestar contemporáneo"

Fragmento:

Límites, accidentes y frustración

Vivimos una época signada por el "vértigo, la velocidad y el apuro". Constantemente surgen adolescentes y jóvenes que orillan y desafían al peligro, buscando esos límites internos que los contengan y que no poseen. Se inmiscuyen en un vértigo real producto de la velocidad o la altura, o un vértigo imaginario obtenido a través de drogas, en un intento inconsciente, desesperado e ilusorio de conseguir esas fronteras mentales, esos límites de los que carecen y a los que sienten como tan necesarios.
Los límites son estructurantes, lo hacen sentir a uno contenido, protegido, lo aislan de los peligros; son como frenos mentales que se accionan automáticamente y le evitan al sujeto riesgos gratuitos e innecesarios.
La instauración de "la ley" con sus consecuentes límites mentales, está relacionada con la función paterna, con el rol del padre. Cuando hablo de la ley me refiero exclusivamente a la ley mental, ley simbólica; a esa ley que es capaz de contener, tranquilizar, ordenar, señalar, determinar, "delimitar" los comportamientos y conductas humanas. Esa ley es producto de una legislación muy especial, una legislación simbólica que se da generalmente en el vínculo del padre con su hijo, y fundamentalmente en el aspecto prohibidor y corrector del rol paterno. Es precisamente en este punto donde podemos encontrar una apreciable relación entre la conducta alocada y vehemente de muchos jóvenes y el déficit en el mencionado aspecto paterno.
Para evitar la angustia que genera esta falta de contención, esta ausencia de límites internos, muchos adolescentes y jóvenes los buscan inconscientemente en la realidad exterior; en esa frenética búsqueda "chocan" muchas veces con los límites que la realidad impone: la policía, las enfermedades y especialmente "los accidentes", que desgraciadamente, en ocasiones suelen ser irreparables.
Son bastantes las variables que determinan esa falla en la función del padre, y están estrechamente vinculadas al estilo de vida actual, pero hay una que me parece preponderante: "la escasez de tiempo", y me resulta tan sustancial por dos motivos:
1. expresa mejor que ninguna la forma de vida moderna;
2. tiene una importante afinidad con el déficit paterno cuestionado, ya que al haber menos tiempo para el trato entre padre e hijo el trato se tiñe más de compañerismo que de autoridad y respeto. Y a la luz de las actuales circunstancias (drogadicción, violencia, accidentes) redescubrimos con dolor, que el padre debe ser "más padre" que compañero de su hijo.
La falta de límites, la exacerbación de los ideales mentales y la frustración, al combinarse, producen un verdadero "cóctel explosivo" para gran parte de los jóvenes y no tan jóvenes. Este cóctel se manifiesta fundamentalmente en "los síntomas sociales": drogadicción, delincuencia, accidentes, enfermedades, etc., los que al mismo tiempo, son un genuino termómetro del malestar reinante en la sociedad.
El malestar y sus síntomas se da no sólo en países como la Argentina, sino, además en las naciones más ricas de la tierra. El bienestar o el malestar psicológicos son sensaciones subjetivas, vinculadas más a las proporciones e intensidades de las variables intervinientes en el cóctel explosivo descripto, que al ingreso monetario de la población afectada.
Sigmund Freud, en uno de sus ensayos, titulado "El malestar en la cultura" nos dice:
La vida, como nos es impuesta, resulta gravosa: nos trae hartos dolores, desengaños, tareas insolubles. Para soportarla, no podemos prescindir de calmantes... Los hay quizás de tres clases: poderosas distracciones, que nos hagan valuar en poco nuestra miseria; satisfacciones sustitutivas, que la reduzcan y sustancias embriagadoras que nos vuelvan insensibles a ellas.
Según Freud hay un malestar y frustración implícito en toda cultura, ya que ésta, no es otra cosa que el modo en que se le impone la vida al ser humano. En esta imposición perjudicial, aunque necesaria, (la cultura) es donde habría que, primero distinguir, para luego poder quitar o disminuir lo perjudicial "evitable" (por ejemplo las imágenes ideales), de lo perjudicial "inevitable" (la cultura propiamente dicha).
Es en esta cultura de las idealizaciones, el deseo, la insatisfacción; en donde se produce un círculo vicioso, difícil de romper: concordantemente al crecimiento del malestar, la gente busca calmantes y la TV los ofrece, en forma de "distracciones y entretenimientos", pero es precisamente allí donde proliferan las "embriagadoras y cautivantes" imágenes ideales publicitarias y no publicitarias que cierran el círculo.

Contratapa:

Imágenes e ideales, anzuelos permanentes que convocan al hombre, manejado y dócil, indefenso y deslumbrado, a un embudo interminable en el cual se precipita, a un camino sin más salida que el rebote de un espejo infinito, perfeccionado por la cruel maquinaria del hombre globalizado de nuestro tiempo.
Tema actual, candente y omnipresente, que el autor no sólo observa, describe y critica con agudeza en un texto polémico, sino que también plantea propuestas creativas al deseo del hombre.

El libro se puede adquirir en: http://www.psi-elotro.com.ar



Libro: "Las Ventanas del Deseo. Un intenso recorrido por nuestro paisaje interior"

Fragmento:

El sentido del mundo

Una porción considerable de las cuestiones relacionadas con el deseo, el desarrollo personal y el éxito, no tienen casi relación con lo genético, ya que la influencia de esto, es inversamente proporcional al grado de complejidad de la vida. En los microorganismos y en los vegetales la influencia es máxima; en el reino animal es menor, y en el hombre menos aún; al punto tal, que prácticamente "no existiría" para con casi todas las cuestiones fundamentales del desarrollo humano.
A grandes rasgos, la supuesta estabilidad perceptual del mundo que nos rodea, no es más que una convención cultural, es decir, un consenso en el sentido y la significación aprendida sobre los hechos y las cosas que componen ese mundo. Desde esta perspectiva, las otras visiones subculturales posibles, son opciones con menos consenso, y de esta manera podemos proseguir fragmentando la realidad admisible hasta llegar al reino de la creatividad u originalidad de cada ser humano en particular.
Si llevaramos estas elucubraciones al extremo, podríamos graficarlas del siguiente modo: un recién nacido solo percibe de modo totalmente rudimentario y precario: "formas, movimientos, ruidos y la gama de colores", no hay todavía en él ninguna significación, ningún sentido, ninguna palabra, ninguna vivencia que pueda darle idea de lo que ve y siente. Es a partir de su interacción con ese esquema básico externo, como va a ir configurándosele gradualmente el sentido de su mundo.
El bebé, por esos días, a una forma recortada en el espacio que emite ciertos sonidos y se mueve de determinada manera, y está íntimamente ligada a casi todas sus experiencias de satisfacción, aprenderá a reconocerla y balbuceará su primer vocablo para llamarla: "ma - má". Y es así como de a poco, en un largo y complejo proceso de aprendizaje irá adquiriendo las destrezas, capacidades y saberes del futuro adulto. Toda esa fenomenal complejidad adquirida se instalará y residirá sólo en su mente, dado que afuera continuará existiendo lo de siempre, sólo: "formas, movimientos, ruidos y colores". Por ende, el sentido del mundo que lo rodea persistirá siendo una proyección de su película interna, una proyección de su historia con sus aprendizajes, sentimientos, deseos y expectativas, sobre la elemental pantalla externa -descripta- del bebé, como asimismo del adulto.
No siempre el valor coincide con el poder de influencia, o determinante, dado que por ejemplo, el inconsciente humano cotiza poco hoy día en el mercado, frente a la genética, las píldoras u otro tipo de terapias sofisticadas. Sin embargo, probablemente no haya determinación mayor sobre la conducta humana, que las que les generan a los sujetos sus cuestiones mentales inconscientes.
Dado el conocimiento de la totalidad del genoma humano, tal vez en un futuro próximo, el "cruzamiento de esa información" entre sí, como así también, entre ésta y la generada por las investigaciones estadísticas sobre la influencia de cada gen en el comportamiento humano, den como resultado -por descarte- un bastión "irreductible", seguramente mayoritario, correspondiente a la relación del sujeto con lo simbólico, es decir, a la esfera psico-cultural de la vida humana.

Contratapa:

Las ventanas del deseo está dirigido al lector común. Apunta a rescatar la subjetividad humana y, principalmente, el sentido vital, es decir, la fuerza singular que nos conduce por el mundo. Al motor fundamental de la conducta del individuo, que es básicamente inconsciente, lo denominamos "deseo". A lo largo del recorrido propuesto, intentaremos entreverlo. Este libro es una invitación a recorrer nuestra subjetividad. Para ilustrar este pasaje utilizaremos una serie de recursos: desde herramientas que nos aporta la psicología hasta la comparación entre el funcionamiento del programa Windows y el de una mente humana. Precisamente, la fascinación por la informática no es otra cosa que la fascinación por nuestros propios procesos mentales -cuya excelencia y sutileza es tal que casi no podemos contemprlarlos-, proyectados en los medios tecnológicos.

El libro se puede adquirir en: http://www.librosenred.com